Una excursión diferente desde Casa de Marcelo
La península del Barbanza es uno de esos lugares que muchos viajeros descubren por casualidad y terminan recordando como una de las mejores excursiones de su viaje por Galicia.
En una sola jornada pasarás de contemplar las rías desde uno de los miradores más espectaculares de Galicia a caminar por playas casi vírgenes, recorrer pueblos marineros, visitar un faro frente al Atlántico, descubrir uno de los castros mejor conservados de la costa gallega y terminar el día paseando por Noia antes de regresar a Casa de Marcelo.
Es una ruta muy variada, fácil de realizar y pensada para disfrutar del camino sin prisas.
Ideal para quienes buscan combinar naturaleza, mar, historia y buena gastronomía en una misma jornada.
______________________________________________________________________________________________
Después de un buen desayuno en Casa de Marcelo
Comenzamos el día poniendo rumbo a la península del Barbanza.
Nuestra primera parada será uno de esos lugares capaces de explicar, por sí solo, la geografía de esta parte de Galicia.
Mirador da Curota, la mejor forma de comenzar el día
La carretera asciende entre bosques hasta alcanzar el Mirador da Curota, situado a más de 500 metros de altitud.
Si el día está despejado, las vistas son sencillamente espectaculares.
Desde aquí se dominan las rías de Arousa, Muros y Noia, la península del Barbanza y, en el horizonte, buena parte de la costa gallega.
Es uno de esos lugares donde merece la pena detenerse unos minutos para contemplar el paisaje antes de comenzar la ruta.
Después de disfrutar de las vistas, iniciamos el descenso hacia la costa.
_______________________________________________________________________________________________
A Pobra do Caramiñal, el primer encuentro con el mar
A los pies de la sierra del Barbanza aparece A Pobra do Caramiñal, una villa marinera con un agradable paseo junto al puerto y un casco histórico que invita a caminar sin prisas.
Nuestra recomendación es aparcar cerca del paseo marítimo y recorrer el centro durante un rato.
Encontrarás soportales, plazas tranquilas, edificios históricos y el ambiente propio de una localidad que siempre ha vivido ligada al mar.
Muy cerca se encuentra la playa do Cabío, considerada una de las mejores playas urbanas de esta zona de las Rías Baixas.
Si el tiempo acompaña, merece la pena acercarse hasta la arena, dar un breve paseo junto al mar o simplemente disfrutar de las vistas antes de continuar la ruta.
Todavía nos esperan algunos de los paisajes más sorprendentes de la península del Barbanza.
______________________________________________________________________________________________
Mirador da Cidade, una panorámica privilegiada
Antes de acercarnos al extremo de la península hacemos una breve parada en el Mirador da Cidade.
Desde aquí se obtiene una magnífica panorámica de todo el Parque Natural de Corrubedo, las playas, las dunas y el océano. Es un buen momento para comprender el recorrido que vamos a realizar durante el resto de la mañana.
Con el paisaje ya grabado en la memoria, continuamos descendiendo hacia la costa.
________________________________________________________________________________________________
Aguiño, una pausa antes de seguir la ruta
A estas alturas de la mañana probablemente ya apetezca hacer una pequeña parada.
Aguiño es un buen lugar para tomar un café, un refresco o un aperitivo en alguna de las cafeterías del puerto antes de continuar el recorrido.
No se trata de hacer una visita larga, sino de descansar unos minutos y disfrutar del ambiente marinero antes de adentrarnos en uno de los espacios naturales más interesantes de Galicia.
_________________________________________________________________________________________________
Playa de Vilar y las lagunas de Carregal y Vixán
Retomamos la carretera en dirección al Parque Natural de Corrubedo.
Nuestra siguiente parada es la playa de Vilar, una de las más extensas y mejor conservadas de Galicia.
Aquí el paisaje cambia por completo.
Desaparecen las construcciones y el protagonismo pasa a la naturaleza.
La arena, las dunas, el océano y el sonido del mar crean un entorno perfecto para caminar sin prisas.
Desde el aparcamiento parte un cómodo paseo de madera que atraviesa el parque natural y conduce hasta el pequeño río que comunica el mar con las lagunas de Carregal y Vixán.
Es un recorrido sencillo y muy agradable que permite descubrir uno de los ecosistemas dunares más importantes del noroeste peninsular.
Dependiendo de la época del año también es posible observar diferentes especies de aves que encuentran refugio en este espacio protegido.
Después del paseo regresamos al coche para continuar la ruta.
__________________________________________________________________________________________________
Corrubedo, un pueblo que conserva su esencia marinera
A pocos minutos aparece Corrubedo.
A diferencia de otras localidades más turísticas, aquí todavía se respira la tranquilidad de un pequeño pueblo de pescadores.
Merece la pena recorrer el puerto, pasear por sus calles y observar el ir y venir de las embarcaciones mientras el Atlántico marca el ritmo de la vida diaria.
Es una visita breve, pero muy agradable.
Además, desde aquí ya solo queda un último tramo para llegar a uno de los lugares más conocidos de esta parte de Galicia.
_______________________________________________________________________________________________
Faro de Corrubedo
El faro se levanta sobre un impresionante tramo de costa donde el Atlántico muestra toda su fuerza.
Las rocas, los acantilados y el sonido constante del mar convierten este lugar en una de las visitas imprescindibles de la península del Barbanza.
Dedica unos minutos a recorrer el entorno y disfrutar de las vistas.
En los días despejados la panorámica sobre el océano es magnífica y resulta fácil comprender por qué este rincón sigue siendo uno de los más fotografiados de la costa gallega.
Después de una mañana llena de paisajes inolvidables, ponemos rumbo hacia otro de los grandes protagonistas de la jornada: el Castro de Baroña, uno de los asentamientos castreños más espectaculares de Galicia.
________________________________________________________________________________________________
Castro de Baroña, uno de los grandes tesoros de Galicia

Desde Corrubedo continuamos bordeando la costa hasta llegar al Castro de Baroña, uno de los yacimientos arqueológicos más espectaculares de Galicia.
A diferencia de otros castros, aquí el entorno forma parte de la propia visita.
Desde el aparcamiento comienza un agradable paseo de apenas unos minutos que conduce hasta la península donde se asienta el antiguo poblado celta.
Poco a poco aparecen las primeras murallas y, al llegar arriba, el paisaje sorprende por completo.
Las antiguas viviendas circulares, el océano golpeando las rocas y la sensación de aislamiento convierten este lugar en una de las visitas más especiales de toda la ruta.
Aunque se desconoce con exactitud cómo era la vida de sus habitantes hace más de dos mil años, resulta fácil imaginar por qué eligieron este lugar para establecerse.
Dedica el tiempo necesario a recorrer el castro y disfrutar de las vistas.
Es, sin duda, una de esas visitas que permanecen en la memoria mucho tiempo después de regresar a casa.
_______________________________________________________________________________________________
Porto do Son, el momento perfecto para comer
Después de una mañana intensa llegamos a Porto do Son.
El puerto conserva un marcado carácter marinero y ofrece una amplia variedad de restaurantes donde degustar pescado fresco, marisco y otros productos típicos de la costa gallega.
Es el momento ideal para hacer una pausa, disfrutar de la gastronomía local y recargar fuerzas antes de continuar la excursión.
Te dejamos algunas de nuestras recomendaciones: Restaurante Horreo, Portonadelas, Jape entre otros, siempre recomendable con reserva.
Después de comer, un breve paseo por el puerto siempre resulta agradable antes de volver a la carretera.
______________________________________________________________________________________________
Portosín, una pequeña parada junto al mar
La siguiente localidad es Portosín.
No se trata de una visita larga, pero merece la pena recorrer unos minutos su paseo marítimo y contemplar el puerto deportivo antes de continuar hacia Noia.
Es una parada tranquila, perfecta para disfrutar del ambiente marinero sin las aglomeraciones de otros destinos más conocidos.
_________________________________________________________________________________________________
Noia, una ciudad que siempre merece una visita
Aunque Noia ya forma parte de otra de nuestras rutas, el regreso desde la península del Barbanza vuelve a pasar por esta histórica villa y sería una pena no detenerse.
Si no la conoces, puedes aprovechar para recorrer su casco histórico, pasear por la Praza do Tapal, visitar la iglesia de San Martiño o simplemente disfrutar del ambiente de sus calles antes de emprender el último tramo del viaje.
Quienes ya la hayan visitado en otra ocasión quizá prefieran sentarse unos minutos en una terraza o dar un paseo junto a la ría antes de continuar.
__________________________________________________________________________________________________
Monasterio de San Xusto, una visita opcional
Muy cerca de Noia se encuentra uno de esos lugares poco conocidos incluso para muchos gallegos.
El Monasterio de San Xusto, rodeado de bosque y atravesado por un pequeño río, ofrece un ambiente completamente diferente al resto de la jornada.
Un corto paseo permite llegar hasta las pequeñas cascadas y disfrutar de un rincón donde el sonido del agua y la tranquilidad son los auténticos protagonistas.
Eso sí, conviene tener en cuenta la época del año.
Durante el otoño y el invierno, cuando anochece antes, es posible que ya no haya suficiente luz para disfrutar plenamente del paseo.
En primavera y verano, con los días más largos, resulta una visita muy recomendable antes de continuar hacia Padrón.
____________________________________________________________
Padrón, el mejor final para la ruta

Antes de regresar a Casa de Marcelo todavía queda una última parada.
Padrón es un excelente lugar para terminar la jornada con una cena tranquila.
Sus calles conservan un ambiente muy agradable al caer la tarde y la oferta gastronómica permite elegir entre cocina tradicional gallega o propuestas más actuales.
En cuanto decidamos cuál es nuestra recomendación personal, la incorporaremos aquí para facilitar la elección a nuestros huéspedes.
Después de una jornada recorriendo algunos de los paisajes más variados de Galicia, solo queda regresar al merecido descanso de Casa de Marcelo.
Esperamos que esta ruta te haya permitido descubrir una península donde conviven miradores espectaculares, playas salvajes, pueblos marineros y algunos de los rincones más sorprendentes de la costa gallega.
Y mañana… Galicia todavía guarda muchos lugares más por descubrir.
