Después del desayuno en Casa de Marcelo ponemos rumbo al sur.
La ruta de hoy nos llevará desde la costa de las Rías Baixas hasta la frontera con Portugal, combinando pueblos marineros, viñedos, antiguos castros, ciudades históricas y una de las fortalezas más impresionantes de la frontera.
Es una excursión para tomársela con calma.
Y, si todavía quedan ganas de alargar el día, podemos añadir una última parada en Vigo antes de regresar a Padrón.
Baiona, nuestra primera parada frente al Atlántico
Desde Casa de Marcelo tomamos la AP-9 dirección Vigo y, poco después, nos desviamos hacia Baiona.
La villa merece una primera parada tranquila.
El lugar que recomendamos visitar es el Parador de Baiona, situado dentro de la península de Monterreal. Sus murallas rodean una de las zonas más bonitas de la localidad y desde el paseo que las bordea se obtienen magníficas vistas sobre el Atlántico y las islas Cíes.
Podéis acceder en coche hasta el recinto, aunque existe un pequeño peaje, o dejarlo fuera y recorrer el paseo a pie.
Si el día acompaña, una buena opción es simplemente sentarse un momento en la terraza del Parador y tomar un café contemplando el mar.
Después podemos acercarnos hasta la Virgen de la Roca, otro de los lugares más conocidos de Baiona, y terminar la visita dando un paseo por su casco histórico.
Baiona es una de esas localidades en las que no hace falta seguir un itinerario estricto.
Lo mejor es caminar, descubrir sus calles y disfrutar del ambiente antes de continuar hacia el sur.
O Rosal, tierra de Albariño
Dejamos Baiona atrás y continuamos hacia O Rosal.
El paisaje comienza a cambiar.
Las vistas del Atlántico dejan paso poco a poco a los viñedos, hasta entrar en una de las zonas vitivinícolas más importantes de las Rías Baixas.
Si os interesa el mundo del vino, aquí tenemos una opción especialmente interesante:
Una visita a Bodegas Terras Gauda
En O Rosal se encuentra Bodegas Terras Gauda, una de las bodegas más conocidas de esta zona.
La bodega ofrece visitas guiadas a sus instalaciones y viñedos que terminan con una degustación de sus vinos.
Es una experiencia que recomendamos especialmente a quienes quieran conocer algo más sobre el vino y el paisaje del O Rosal.
Eso sí, la visita debe reservarse previamente, por lo que conviene consultar disponibilidad antes de organizar la excursión.
[Reservar visita y degustación en Bodegas Terras Gauda]
Si no vais a realizar la visita, simplemente continuamos nuestro recorrido hacia A Guarda.
A Guarda y el Monte Santa Trega
Llegamos a A Guarda, situada en el extremo suroccidental de Galicia, allí donde el río Miño se encuentra con el Atlántico.
La primera visita será al Monte Santa Trega.
La subida merece la pena por tres motivos: el importante conjunto arqueológico que se extiende por la ladera, el museo situado en la cima, donde conoceremos mejor la historia de este lugar, y, sobre todo, las extraordinarias vistas.
El Monte Santa Trega conserva uno de los principales yacimientos castreños de Galicia. Después de recorrerlo y visitar el museo, podemos acercarnos a los miradores para contemplar A Guarda, la desembocadura del Miño, Portugal y el Atlántico.
Es un buen lugar para detenerse unos minutos y comprender la importancia estratégica que tuvo siempre este territorio.
Tui, una ciudad marcada por la frontera
Desde A Guarda continuamos hacia Tui.
La carretera nos lleva ahora siguiendo el curso del Miño hasta una de las ciudades históricas más importantes del sur de Galicia.
Tui merece un paseo por su casco histórico y, sobre todo, una visita a su Catedral de Santa María.
Su construcción comenzó en el siglo XII y combina elementos románicos y góticos. Su aspecto fortificado recuerda que estamos en una ciudad que durante siglos vivió pendiente de la frontera.
Tui tiene además otra particularidad.
Es el punto de partida del Camino Portugués hacia Santiago de Compostela, con algo más de 100 kilómetros por delante hasta la capital gallega.
Después de recorrer sus calles llega uno de los momentos más curiosos de la excursión.
Cruzar el Miño hacia Portugal
Salimos de Tui y cruzamos el histórico puente internacional sobre el río Miño.
Durante décadas este puente fue mucho más que una vía de comunicación entre Galicia y Portugal.
Para muchos habitantes de ambos lados de la frontera era el camino habitual para ir al mercado, comprar determinados productos o simplemente pasar el día en el país vecino.
Los más veteranos todavía recuerdan aquellas visitas al mercado portugués en las que había que regresar a casa procurando que los controles fronterizos no reparasen demasiado en lo que se llevaba en el equipaje.
Hoy la frontera es prácticamente invisible.
Pero cruzar el puente sigue teniendo algo especial.
Al otro lado nos espera Valença do Minho.
Valença do Minho, una fortaleza frente a la frontera
Apenas hemos cruzado el Miño cuando aparece Valença.
La ciudad está dominada por una impresionante fortaleza construida para defender la frontera portuguesa frente a posibles ataques procedentes de España.
Las actuales fortificaciones corresponden principalmente a los siglos XVII y XVIII y fueron desarrolladas especialmente durante la Guerra de Restauración portuguesa.
Para visitar el recinto podemos dejar el coche fuera de las murallas y entrar caminando, aunque también existen accesos por las puertas de la fortaleza.
Una vez dentro descubriremos que Valença es hoy una mezcla curiosa de patrimonio, comercio y gastronomía.
Las calles están llenas de tiendas, especialmente dedicadas al tradicional comercio textil, pero también encontraremos restaurantes y pequeños establecimientos donde hacer una pausa.
La hora de comer
Portugal tiene una hora menos que España.
Si salimos de Casa de Marcelo por la mañana y mantenemos un ritmo tranquilo, la llegada a Valença suele coincidir con una buena hora para comer.
Una opción que nos gusta recomendar es Restaurante Fortaleza, situado dentro del recinto histórico.
Después de comer podemos dedicar un tiempo a recorrer tranquilamente la fortaleza, entrar en alguna de sus tiendas y acercarnos a los diferentes miradores sobre el Miño.
Si la excursión coincide en miércoles
Tenemos además una pequeña ventaja.
Los miércoles se celebra en Valença su tradicional mercado semanal al aire libre.
Si vuestra excursión coincide con ese día, encontraréis todavía más ambiente en las calles y en los alrededores de la fortaleza.
Una última opción: Vigo
Después de visitar Valença podemos regresar directamente hacia Casa de Marcelo.
Pero si todavía quedan ganas de prolongar la jornada, podemos hacer una última parada en Vigo.
No recomendamos intentar visitar toda la ciudad.
Para una visita corta merece mucho más la pena dirigirse directamente al Casco Vello y recorrer tranquilamente sus calles.
La zona de A Pedra y O Berbés, junto con el entorno del antiguo mercado de A Pedra, concentra buena parte del ambiente histórico de la ciudad.
Y aquí aparece otra de las ventajas de terminar la excursión en Vigo.
Hay un sinfín de bares, tabernas y restaurantes donde podemos hacer un pequeño picoteo antes de emprender el camino de regreso.
No hace falta sentarse a cenar.
Unas tapas, algo de marisco, una copa de vino y un paseo por el Casco Vello pueden ser una magnífica manera de terminar el día.
Y si viajáis entre diciembre y el 10 de enero…
Entonces estáis de suerte.
Durante esas fechas Vigo se transforma con su espectacular iluminación navideña.
Las calles del centro y el Casco Vello adquieren un ambiente completamente diferente y la ciudad se convierte en un atractivo más de la excursión.
Si vuestra visita coincide con estas fechas, merece especialmente la pena reservar unas horas para pasear por el centro cuando ya haya anochecido.
Después solo queda regresar a Casa de Marcelo.
De vuelta a Casa de Marcelo
La excursión puede terminar de dos maneras.
Si hemos seguido el recorrido principal, regresaremos directamente desde Valença hacia Padrón.
Si hemos decidido añadir Vigo, alargaremos un poco la jornada para disfrutar del Casco Vello y, si coincide con las fechas navideñas, de su iluminación.
En ambos casos, habrá sido un día muy completo.
Hemos pasado del Atlántico de Baiona a los viñedos de O Rosal, del castro de Santa Trega a la ciudad histórica de Tui y, finalmente, a la fortaleza portuguesa de Valença.
Una ruta que permite conocer en un solo día una parte de Galicia y Portugal que, aunque separadas por el Miño, comparten una historia de frontera que todavía se percibe al recorrerlas.
Desde Casa de Marcelo, Galicia y Portugal están mucho más cerca de lo que parece.
